El tiempo es elástico. La percepción que tenemos del tiempo transcurrido varía según la clase de recuerdo, o al menos esa es mi opinión personal. Parece ser que, con el paso de los años, las experiencias negativas tienden a difuminarse y distanciarse, mientras que las positivas —en ese abstracto mapa de nuestra memoria— logran permanecer vívidas y frescas.
Cuando he abierto el álbum de los negativos de mi primera cámara —una Kodak Pocket Instamatic casi de juguete— no daba crédito: ya han pasado más de 30 años desde mi debut excursionista en la serra de Tramuntana. A los dieciséis años, equipados con el escasísimo material de montaña que se encontraba entonces en Palma —una sencilla mochila Serval, un par de Chirucas y la conocida cantimplora de aluminio forrada de fieltro verde con tapón de corcho— hacíamos honor a nuestro bautismo de naturaleza contagiados de un profundo espíritu de aventura e infinitas ganas de descubrir con gran impaciencia, salida tras salida, toda la grandiosidad que atesoraba la serra de Tramuntana.
Eran otros tiempos. Salíamos desconociéndolo prácticamente todo pero con un entusiasmo sin límites. Daba igual si era plena canícula o si rugía la gélida tramuntana. El lento y traqueteante tren de Sóller, a 9 pesetas el viaje (el coche era cosa de mayores), constituía el comienzo más emocionante posible para internarse en el corazón de la Serra. En la era del GPS, ahora nos parecen arqueológicos los escasos mapas de entonces: el magistral libro de Josep Mascaró Pasarius (1958) y las exclusivas “Rutas Escondidas de Mallorca” de Jesús García Pastor (1964-1980), referencias obligadas para el excéntrico que decidía perderse por el monte. Inviables para transportar por su gran tamaño —y lejos de nuestro presupuesto de colegial—, nos intentamos orientar con los mapas topográficos militares (1959) a escala 1:25.000, carentes de toda indicación práctica —ni siquiera aparecía la carretera del Puig Major o los embalses— y por tanto ineficaces para localizar caminos, fuentes y demás referencias. No recuerdo sufrir limitaciones de paso por ninguna finca privada y ascender al puig de l’Ofre sin cruzarse con un alma no era imposible. Tengo el vivo recuerdo de hacer auto-stop en la carretera de Lluc y esperar más de una hora hasta que un vehículo hacía acto de presencia. Los pocos visitantes que uno se encontraba en el monte —algunos de ellos amistades en la actualidad— eran entusiastas auténticos de la naturaleza (grandes montañeros, escaladores y espeleólogos) y coincidíamos con frecuencia, en ocasión de una noche al raso, una buena nevada o por el mismo azar.
El paisaje natural gozaba de unas características que hoy, desgraciadamente, han mermado significativamente debido a los constantes y vergonzosos despropósitos que ya conocemos todos. Paralelamente, otro tipo de vandalismo, éste más pueril pero no menos cruel, también se ensañó con el discreto paisaje humano que se integraba en el conjunto. Para muestra, una pequeña selección de imágenes rescatadas de mi archivo personal, cuidadosamente digitalizadas y restauradas gracias a las virtudes que nos brinda hoy la tecnología digital.
.

Primera ascensión al puig de Massanella: 3 de agosto de 1980. Desaparecidos poco después, una cruz, una lápida y una virgen de Lluc de hierro macizo coronaban entonces la cima.
Kodak Pocket Instamatic, negativo color Kodacolor 110 (13x17mm). Escáner Nikon LS-4000, ajustes Photoshop CS5
Lápida que presidía el conocido mirador del Cornador Gros —serra d’Alfàbia Sóller—, auspiciado por el entonces muy activo Grupo Excursionista del Fomento de Turismo de Mallorca. Víctima del vandalismo, hoy ya no existe. 7 de diciembre de 1980.
Kodak Pocket Instamatic, negativo color Kodacolor 110 (13x17mm). Escáner Nikon LS-4000, ajustes Photoshop CS5

El desaparecido refugio del pas de na Sabatera —ya entonces en mal estado de conservación—, a mitad de la ruta clásica hacia el Puig de Galatzó. 14 de mayo de 1983.
Yashica Minister D, diapositiva color Kodachrome 64 (35mm). Escáner Nikon LS-4000, ajustes Photoshop CS5

Otra perspectiva del mismo lugar, que en su día nos procuró protección contra la lluvia y descanso alguna que otra noche.
Yashica Minister D, diapositiva color Kodachrome 64 (35mm). Escáner Nikon LS-4000, ajustes Photoshop CS5

¿Dónde han ido a parar las amapolas del campo mallorquín? Lo que antes era una constante en la isla, hoy es un nostálgico recuerdo en la memoria de muchos. Campo de algarrobos en s’Esglaieta, mayo de 1987.
Olympus OM10, diapositiva color Kodachrome 64 (35mm). Escáner Nikon LS-4000, ajustes Photoshop CS5
.
.
.


Bones Marcos, esta bien que “de tant en tant” alguien nos traiga esos recuerdos grágficos que otros no supimos guardar nada más que en nuestra memoria, nos ayuda a pensar hacia donde vamos, que ¿pasa con las Amapolas?, victimas del progreso como tantas otras cosas. Pero creo que es mejor quedarnos con lo positivo, como bien dices, además creo qeu ahora sabemos valorar mucho más todo lo que vemos y captamos, creo que eso es así porque relamente sabemos lo efímero que puede ser todo lo que ahora vemos: Captémoslo pues y de la mejor manera posible.
Salut
Comentario por Luís Alberto Domínguez — 19 junio 2012, Martes @ 18:13
Hola Marcos. Que entrada más nostálgica. Aunque yo soy más joven y empecé por tanto más tarde tambien recuerdo con mucho cariño mis primeras salidas a la montaña a finales de los 80, aunque no fue esta bien entrados los 90 en que empecé a ir asiduamente. Cuanto han cambiado las cosas como bien dices y que diferencia de transito de gente. Hoy en día prácticamente tienes que o bien ir a horas intempestivas o hacer recorridos muy muy escondidos para no cruzarte con nadie.
Una auténtica pena que por culpa de los incivilizados y que por desgracia cada vez son más (pura estadística, a mayor numero de visitantes mayor probabilidad de “ases de dues potes” que decía Benigne Palos), muchos elementos hayan sido presa del vandalismo y hayan desaparecido. Igualmente los problemas de paso no son más que un reflejo de ese aumento exponencial de visitantes y por tanto del paso de alguno que no ha tenido respeto por la propiedad.
Muchas gracias por compartir con todos estas imágenes tan nostálgicas.
Saludos.
Comentario por pmmp — 20 junio 2012, Miércoles @ 7:33
Vaya zapatones! Eso ya no son las chirucas!
Comentario por biel — 20 junio 2012, Miércoles @ 14:14
Realmente unas fotos de gran calidad, enhorabuena !!!!!!!!!!.
Saludos.
Comentario por Manuel. — 29 agosto 2012, Miércoles @ 23:11