Blog de Marcos Molina

20 marzo 2011, Domingo

Fenómenos de luz: los rayos crepusculares

Archivado en: Varios — Etiquetas: , , — Marcos Molina @ 20:09

La hora dorada, la hora azul, el cinturón de Venus… a medida que describimos individualmente los diversos fenómenos de luz que podemos encontrar en la naturaleza, nos damos cuenta de la trascendencia que tiene la difusión de la luz a través de la atmósfera.

Otro fenómeno muy conocido y relativamente corriente son los llamados rayos crepusculares.

La atmósfera —la capa más cercana a la superfície— además del aire necesario para la vida, contiene una determinada cantidad de partículas líquidas y sólidas en suspensión: vapor de agua (humedad ambiental, nubes), así como tierra, arena, polen, cenizas, aerosoles y cómo no, contaminación. La luz, al atravesar la atmósfera, se encuentra con estos diminutos elementos en suspensión, actuando éstos como un gran difusor: la luz se dispersa. Algo así como el foco de una linterna atravesando una nube de humo de tabaco en la oscuridad nocturna. Los rayos crepusculares surgen cuando la luz, a su paso por la atmósfera, se ve interrumpida o atenuada por objetos de diversa densidad —típicamente nubes o montañas— que actúan como filtros o “máscaras”. Las máscaras bloquean el paso de la luz, creando sombras. Es cuando se forman los característicos y llamativos haces de luz. Debido a la complejidad de los factores implicados en el fenómeno, pueden llegar a tener muy variados aspectos. Algunas veces pueden formarse auténticos espectáculos visuales que, como todo efecto de luz en la naturaleza, se prolongará sólo por un breve espacio de tiempo.

Uno de los ejemplos más corrientes podría ser la escena de una nube sobre el horizonte poco antes del ocaso. El sol, oculto tras la nube, despliega un vistoso abanico de haces de luz a través del cielo o las mismas nubes, que parecen surgir mágicamente desde un punto situado justo detrás. En la naturaleza se producen infinitas combinaciones, cada una de ellas dando lugar a una situación original. Su vistosidad dependerá del contexto: la posición del observador respecto al sol y los elementos, la naturaleza de dichos elementos, las condiciones meteorológicas y el momento del día.

Pero ¿por qué razón percibimos los rayos crepusculares como si fueran divergentes, si sabemos que los rayos de sol son paralelos entre sí? Sencillamente, debido al efecto de la perspectiva. De la misma forma que percibimos las vías del tren en un terreno llano: a medida que las vías se alejan de nosotros, éstas van convergiendo hacia un punto.

Curiosamente, la acepción “rayos crepusculares” no hace mucho honor a su nombre, ya que el principio que los origina puede manifestarse en cualquier momento del día, mientras exista luz en el ambiente. Eso sí, con mayor frecuencia en los extremos del día. El fenómeno recibe varios nombres distintos: rayos de Dios, efecto Tyndall, dispersión de Rayleigh, escalera de Jacob… En el ámbito de la fotografía de paisaje, fue el fotógrafo norteamericano Galen Rowell quien se refirió a este fenómeno como «rayos divinos». Un apelativo que a mí personalmente me parece el más acertado.

En Mallorca podemos observar este fenómeno con relativa frecuencia. Dada la diversidad de su origen, los rayos crepusuclares pueden aparecer en momentos, ambientes y escenarios muy distintos.

• En días de nubosidad

Las condiciones más propicias para que aparezcan rayos crepusculares suelen ser las siguientes:
- Humedad ambiental media o alta
- Presencia de nubosidad de tipo bajo, por lo general entre la superfície y los 2500 m. de altura, tanto en casos de precipitación como sin ella:
Cumulus
Stratocumulus
Cumulus fractus
Cumulunimbus

• En días de cielos despejados sin  nubes

Exclusivamente durante la hora azul, mirando hacia poniente al ocaso —hacia levante al alba— siempre y cuando se dé la circunstancia de haber nubes tras el horizonte.

Como tantos otros fenómenos de la naturaleza asociados a unas condiciones meteorológicas determinadas, los rayos crepusculares suelen aparecer  a lo largo de varios días consecutivos, aunque la suerte o la intuición juega un papel importante a la hora de presenciarlos.
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La isla de Formentor y el Cap Pinar  —en plena hora azul, al amanecer— un día de excelente visibilidad.
Los haces de penumbra en el cielo están provocados por nubes situadas detrás del horizonte que interrumpen el paso de los rayos de sol.
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La costa de Estellencs/Andratx y la silueta de Dragonera —al inicio de la hora dorada— una tarde de nubosidad dispersa tipo stratocumulus / cumulus fractus.
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Un marcado efecto de rayos divinos, surgido como consecuencia de una de tantas invasiones de aire africano sobre el Mediterráneo occidental. Nubes tipo stratocumulus.
Illes Malgrats, Calvià, al atardecer.
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Sorpresa inesperada en un día gris y encapotado, a mediodía.
Nubes tipo stratocumulus y cumulus fractus.
Bahia de Pollensa, cala de Formentor en primer plano.
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.Los rayos divinos también pueden observarse proyectados por debajo el horizonte, siempre y cuando el observador se sitúe a suficiente altura.
En esta fotografía aérea se aprecia cómo la bruma a ras de suelo y la accidentada orografía acentúan el fenómeno.
Sa Costera, Escorca, últimas luces del día.

 

Un sencillo ejemplo gráfico que representa el efecto visual de la perspectiva en las vías del tren. Son paralelas, al igual que los rayos de sol. Sin embargo, a medida que se alejan, vemos cómo divergen hacia un punto.
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La escalera de Jacob, mencionada en la Bíblia, una de tantas expresiones referidas a los rayos crepusculares, representado aquí en una antigua ilustración.
Autor no identificado.
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Fenómenos de luz:

La hora dorada
La hora azul
El Cinturón de Venus
Los rayos crepusculares
Los rayos anticrepusculares
Nubes iluminadas
Arcoiris, espectros y sombras
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3 comentarios »

  1. Como siempre Marcos, untrabajo espléndido por lo bien documentado y por las magníficas fotografías de ejemplo.
    Felicidades
    Guillermo

    Comentario por Guillermo Félix — 20 marzo 2011, Domingo @ 21:32

  2. Los rayos “divinos”, aunque son magníficos en los grandes paisajes, también aparecen a menudo en el interior de las viviendas u otros espacios cerrados con cierta cantidad de polvo, por ejemplo cuando el sol incide por un tragaluz, una rendija de ventana u otra característica casual que “conspire” para tal efecto..

    Por cierto, comentas que el grado de humedad favorece estos fenómenos. Yo diria que lo favorece y lo perjudica a la vez. ..Lo favorece en tanto que la humedad contribuye a que el aire se “ilumine”, en este sentido és muy ejemplificador pensar en una linterna encendida por la noche en un dia con algo de niebla.. La niebla se ilumina fuertemente con la luz y cobra una aparente y artística “consistencia”, de hecho és lo que mismo ocurre en muchas discotectas y shows escenogràficos con “luz y humo”.. El efecto contrario és que la humedad dispersa tanto la luz que conlleva que el rayo no pueda progresar muchos metros o kilómetros.. Con lo cual, un cielo con poca humedad tendrá unos rayos menos “consistentes” respecto a otro con alta humedad, pero en cambio podran verse hasta mas lejos.

    Comentario por marc — 22 marzo 2011, Martes @ 19:02

  3. Marcos, gracias por tu blog, es una fuente de aprendizaje en fotografia, con articulos muy didácticos por los textos y los graficos tan trabajados y faciles de entender,que los acompañan. Acompañados de las fotografias mas adecuadas.

    Comentario por Ramon Ibarz — 27 marzo 2011, Domingo @ 20:30


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