Con un mes de retraso, muestro hoy una selección de fotografías tomadas en el transcurso de una salida fotográfica al Puig Roig. Dos jornadas en las que no faltaron sorpresas, juegos de luz y en general, excelentes oportunidades gracias a una afortunada combinación de condiciones óptimas.
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Las primeras luces del amanecer se solapan con la puesta de la luna llena, fenómeno que sucede una vez al mes y que, debido a las condiciones meteorológicas, no siempre resulta visible.
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Despunta el alba sobre los relieves más altos de la Serra.
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Catalunya vista gracias a la excepcional transparencia del aire. Un sorpresa más que me tenía reservado el atardecer y a la que dedico un artículo completo en este mismo blog.
Gracias al objetivo de 400 mm. se aprecian objetos tan lejanos como el macizo de Montserrat y la Serra del Cadí (Pirineos), a 285 km. de distancia.
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Estrellas y nubes sobre Tramuntana. Con el fin de crear un suave efecto de movimiento en el cielo, decidí prolongar esta exposición nocturna con ayuda de un filtro de densidad neutral.
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A pesar del cielo cubierto de nubes altas, la efímera ventana de luz abierta al atardecer produjo una de las escenas más memorables que recuerdo.
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En cuestión de segundos, el paisaje gris plomizo propio de un día encapotado se transformó en un suntuoso juego de tonos cálidos, gracias a la repentina aparición de los rayos de luz rasantes de la puesta de sol.
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