La fotografía de paisaje desde el aire me apasiona. Tengo recuerdos de cuando era pequeño, en los que la visión de las cosas desde el aire ya ejercían fascinación en mí. Obviamente, realizar un vuelo personalizado supone un desembolso económico considerable, por lo que mi historial de vuelos no es precisamente abultado, aunque sí muy intenso.
Mi bautismo «oficial» como fotógrafo aéreo fue una cristalina mañana de febrero de 1989, en el aeródromo de Son Bonet, a 10 minutos de Palma de Mallorca. Me dirigí a una empresa para alquilar por mi cuenta una avioneta. El piloto iba incluído en el precio. Sobre la marcha, yo iba decidiendo el itinerario a seguir. Con una estupenda Piper Archer II cuatriplaza y de ala baja, sobrevolamos la mitad norte de la serra de Tramuntana y la zona de Pollensa, regresando tras rodear el cabo de Formentor bajo un luminoso cielo azul sin una nube.
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Cabo de Formentor. Al fondo, la serra de Tramuntana
. Olympus OM40 • Nikkor 28mm • Filtro polarizador • Kodak Ektachrome 64 (EPR) • Escáner Nikon LS-4000 • Fecha toma: 6/2/1989 |
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Sabía que esta primera experiencia aérea me impactaría muy positivamente. Por fín había abierto la puerta de par en par a esta nueva dimensión largamente anhelada. El hecho añadido de que soy un apasionado de la montaña, hace de la fotografía aérea una doble motivación. De repente, todos los relieves, valles, crestas, nubes, litorales, calas y detalles cobran nueva vida: los volúmenes adquieren una plasticidad asombrosa. El hecho de poder acceder a un punto determinado del espacio aéreo desde el que disponer de una perspectiva nueva, inédita y siempre distinta me dispara la inspiración y la creatividad. Habituado a verlo todo desde el plano terrestre, la fotografía aérea revolucionó mi concepto del paisaje, añadiendo una nueva y excitante visión de las cosas. En realidad, en sí misma toda una nueva técnica fotográfica con su propia disciplina.
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Durante los años noventa tuve la oportunidad de realizar una serie de vuelos, no sólo en la isla, sino también en mis regiones favoritas de montaña: los Pirineos, Sierra Nevada e incluso alguna excursión de breve duración en los Alpes. El precio que cobran las compañías especializadas resulta abusivo, así que, para economizar, la opción ideal pasa necesariamente por contar con un piloto independiente o bien en formación necesitado de acumular horas de vuelo para su futuro título.
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Costa de Escorca
. Nikon F801 • Nikkor 70-210mm • Fujifilm Velvia (RVP) • Iso 50 • Escáner Nikon LS-2000 • Ajustes en Photoshop CS3 |
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El mejor aprendizaje es la experiencia. Abordé la fotografía aérea directamente desde la práctica pura y dura. Con el tiempo acumulé conocimientos, evolucionando hasta crear mi propio decálogo para conseguir el máximo provecho posible de una sesión aérea. No olvidemos que los costes de un vuelo suelen ser muy elevados, por lo que resulta fundamental preparar correcta y minuciosamente una salida aérea.
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