Una de las técnicas más interesantes que brindaba la fotografía convencional eran las exposiciones prolongadas nocturnas. Uno dejaba la cámara con el obturador abierto durante X tiempo, lapso en el que todo lo que aparecía delante de la cámara quedaba registrado en la película, fuera estático o en movimiento. La habilidad de la cámara para acumular la luz en el tiempo ha sido eterna inspiración para mil y un composiciones e inagotable fuente de creatividad.
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En primer plano, la torre defensiva de la Calobra y el morro de sa Vaca. Al fondo, el resplandor de Barcelona. El firmamento deja su impronta a lo largo de todo el recorrido que las estrellas han hecho durante la noche
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Canon Eos 5D • Nikkor 20 mm. manual con anillo adaptador para Canon • 11:35 h • f/4 • Iso 400 • Apoyo en roca con plastilina • Batería externa alta autonomía • Control remoto programado para 1 toma cada 2 min. • 332 capturas en Raw • Apilamiento en Tawbaware Image Stack • Ajustes finales en Photoshop CS3.
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Las exposiciones nocturnas de paisaje poseen una magia especial que tiene mucho que ver con el paso del tiempo ‘comprimido’ en una sola imagen. La fascinación que me produce este efecto siempre me ha llevado a experimentar en paisaje, ya sea una escena iluminada por la luna o bien sin ella, registrando las trazas luminosas que las estrellas dibujan en el cielo, en virtud del movimiento relativo de la bóveda celeste con respecto a nuestro planeta. Una fotografía particularmente atractiva es, si dejamos el obturador de la cámara abierto durante toda la noche. Desgraciadamente, con el actual instrumental digital, esta técnica está muy limitada, principalmente por la escasa duración de las baterías (como máximo una hora aprox. en uso contínuo). Por lo demás, aparentemente la cámara está capacitada para trabajar prolongadamente sin más problema. Entonces se trata de un problema de energía. Y aquí es donde yo me propongo un reto, este invierno, aprovechando las noches más largas y limpias del año, que me brindan las mejores oportunidades para realizar exposiciones nocturnas. Voy a intentar hacer una exposición de toda la noche con mi cámara digital, procurándome un alimentador de energía externo y de gran autonomía., intentando así igualar las prestaciones de una cámara de película. Confié en el asesoramiento de un establecimiento especializado de electrónica de mi ciudad, de donde salí con un kit completo para suministrar electricidad a mi cámara durante el tiempo suficiente: una batería de plomo hermética recargable así como los accesorios pertinentes para utilizarla con mi Canon Eos 5D. La pega: la batería pesa nada menos que 3,8 kg, así que no está pensada para ir muy lejos. En casa efectúo una simulación para comprobar autonomía y respuesta de la cámara. ¡Mi pobre cámara nunca había sufrido tanto estrés! Sin embargo, parece que todo funciona perfectamente y la batería responde de sobra. Ahora, a esperar una noche de luna nueva y de cielos limpios y despejados.
Hoy se presenta el día. Las condiciones atmosféricas parecen ser las idóneas. De entre una limitada variedad de localizaciones en la serra de Tramuntana, elijo la agreste zona de la Calobra, para evitar la importante polución lumínica producida por la zona habitada de la isla. Además de esto, el paisaje en sí mismo debería poseer un cierto atractivo, no se trata de fotografiar exclusivamente un cielo sino que lo más interesante es combinarlo con un primer plano sugerente. Estudio una posible composición vertical, con un primer plano compuesto por la antigua torre defensiva de la Calobra y el característico Morro de sa Vaca contíguo. El mar como fondo y los restantes tres cuartos de la composición ocupados por el cielo norte, en cuyo centro pretendo hacer coincidir la estrella polar, eje aparente de la bóveda celeste. Me pregunto si una vez allí, este cálculo mental coincidirá con el paisaje real. En efecto, una vez situado en terreno y preparado todo el equipo, todo cuadra. Tras una caminata por un laberinto de karst y un bosque de maleza, aparece la escena dibujada en mi mente. Ahora sólo hace falta encontrar una roca prominente que me haga de base –no me fío de un trípode para este tipo de trabajos tan críticos–, y la localizo encaramándome sobre un prominente lapiaz de caliza. Está oscureciendo. Procedo al montaje de todo este tinglado electrónico, que, en plena naturaleza me produce una extraña sensación surrealista. ya que no estoy acostumbrado a llevar a cabo montajes tan sofisticados en el campo. Ajusto apropiadamente los valores de la cámara y la fijo muy cuidadosamente con plastilina a la roca, enfocando con precisión hacia la escena a plasmar. El objetivo, un gran angular Nikkor 20mm manual. Para terminar, conecto y programo el control remoto. Nervios, angustia por si me dejo algo al aire. Protejo con una funda de plástico toda la parafernalia electrónica –la humedad en la isla siempre está presente– y doy comienzo a la exposición, que preveo de unas once horas, divididas en unas 300 tomas de 2 minutos cada una. Ya en la oscuridad total de la noche sin luna, me retiro y busco un rellano para cenar y domir tranquilamente en el saco. La noche es espléndida: clara, ausencia de viento, fría, silenciosa, rumor de olas de fondo, aroma a matorral y siluetas pétreas negras que se recortan sobre un firmamento particularmente brillante.
Amanece, desconecto y recojo el equipo y emprendo regreso. Ahora me espera la menos agradable tarea al ordenador, un procesado que requerirá horas de esmerado trabajo que me ahorro en detallar. Me veo sorprendido por el conjunto en general. Puedo decir ahora que he llegado satisfactoriamente al final de este pequeño reto que me propuse. Después de años de incertidumbre, ahora ya sé exactamente qué puedo esperar del digital, frente al convencional (post dedicado a un trabajo similar pero con película). Un esfuerzo que ha valido la pena por las incógnitas que ha despejado.
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Aquí, un enlace directo a la animación «time-lapse» cuidadosamente confeccionada con el conjunto de imágenes de esta sesión de fotos.
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Acompaño esta reseña con un gráfico que detalla el material utilizado en esta composición.
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